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Queridos Colaboradores en la Fe, Hoy es un gran día en mi vida, ¡al igual que ayer y mañana! Nada especial está pasando, solo que tengo vida y energía y deseo para servir al Señor. Me siento tan bien que no paso suficiente tiempo haciendo trabajos que requieren tiempo asentada. Además, he tenido muchas problemas con mi computadora que se me ha dañado tres veces desde mi última carta de noticias. La primera vez comió todas mis direcciones para mis cartas. Eso cuesta recuperar la mayoría, pero siempre hay pérdida de algunas.
Mi pastor, Hermano Modesto Hernández, regresó el 7 de mayo de una gira de predicar en los E.U.A. de cuatro meses que le fue una experiencia inolvidable. Le fue muy bien. En su ausencia, el dejó a cuatro hombres encargados de la iglesia y del instituto bíblico que llevaron todo adelante.
Yo me ocupo en la preparación del desayuno para los pastores los lunes en su reunión semanal. Lunes en la tarde tengo dos clases para enseñar en el instituto al igual que el martes. Miércoles, en las mañanas, enseño cuatro cursos a una dama que no puede asistir en las noches. Los jueves enseño música en nuestra escuela cristiana a los niños de 3er al 6to grados y después, almuerzo con nuestro tercer hijo, Misionero Byron Willis, mi amigo y consejero. Luego es mi noche libre. Los viernes tengo tres cursos que enseñar en la noche.
El Señor me ha dejado ganar a unas almas para El y disfrutar un ministerio de ayudas.
Estoy agradecida por su apoyo en la oración y en lo económico para que yo pueda estar aquí. Una parte de mi sostén va a los varones y mujeres panameños para que puedan hacer la obra que no puedo yo. Estoy conciente de que cada centavo que recibo me viene de personas que trabajan duro y comparten conmigo. Es una responsabilidad muy seria para mí. Gracias. ¡Qué Dios bendiga a cada uno!
Pronto estaremos agrandando a nuestro templo. Oren, por favor, que nos vaya bien.
Mis dos perros, bóxeres, Dallas y T.J. están bien y me son buenos compañeros. La semana pasada los usé para amansar a la clase de 4to grado por enseñarles a unos perros que ¡obedecen mejor que ellos! La lección funcionó perfecta. ¡La próxima clase, esos niños eran ejemplares de las clases buenas! ¡Transformados a lo bueno!
Gracias por todo. Hermana Elena
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